Un motorista de Sariego recibirá 243.682 euros al quedar mutilado por un quitamiedos

By 2 Mayo, 20171barrier

Después de años de lucha en los juzgados, el saregano René Berros Rodríguez ha conseguido que se reconozca la responsabilidad del Ministerio de Fomento -al menos en parte- en el accidente que le costó la pérdida de un brazo y una pierna en el 2004, una mutilación que se produjo tras chocar su cuerpo contra un quitamiedos en la autovía que une Oviedo y Villaviciosa (A-64). La Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha estimado parcialmente su recurso contra una sentencia anterior de la Audiencia Nacional -que no tuvo en cuenta las reclamaciones del asturiano- y ha resuelto que Fomento deberá indemnizar a René Berros con 243.682 euros más los intereses de demora que correspondan. «Por lo menos han tenido
un poco de humanidad», señaló ayer el asturiano.
El Supremo deja claro en la sentencia que las causas «prioritarias» del accidente no fueron otras que el «exceso de velocidad» y «la falta de adaptación de la conducción a las circunstancias de la vía» -el día de los hechos estaba lloviendo y la calzada estaba mojada-, pero reconoce que la existencia de biondas en el margen de la carretera provocó que se agravasen las lesiones, «aun cuando la caída se produjese por una conducción negligente sólo a él imputable». El Supremo sostiene: «De no haber existido esos postes de sujeción -los polémicos quitamiedos con base en forma de «T»- el cuerpo habría continuado deslizándose por el arcén o habría impactado contra ellos sin seccionarle dos extremidades».
El Supremo no considera que el quitamiedos fuese ilegal -algo que reclamaban los representantes legales del asturiano-, pero subraya que «la responsabilidad de la Administración por los daños causados surge lo mismo cuando éstos son consecuencia del funcionamiento anormal de los servicios públicos que cuando son consecuencia de su normal funcionamiento». La sentencia añade: «Lo relevante no es que existieran normas que instaran a la Administración a sustituir las biondas, lo importante es que esas biondas estaban allí y que el accidentado fue a golpear contra ellas agravándose sus lesiones. En consecuencia, esas lesiones son, al menos en parte, responsabilidad de la Administración». No obstante, el motorista asturiano, que inicialmente pedía una
indemnización de 487.365 euros, tendrá que conformarse con la mitad al considerar el Supremo que existe «una concurrencia de culpas del recurrente y la Administración».
El accidente de René Berros tuvo lugar el 19 de septiembre de 2004, sobre las nueve y media de la mañana, a la altura del punto kilométrico 27 de la A-64, cuando el asturiano regresaba a su domicilio de Sariego desde Oviedo con su Honda 650. «No me acuerdo de nada, ni del día del accidente ni de los veinte anteriores porque estuve más de un mes en coma», señaló Berros, que ahora tiene 34 años y vive en Vitoria junto a su pareja y su hijo.
Los informes técnicos -fijándose en los metros que recorrió su cuerpo tras el impacto- ponen de manifiesto que circulaba a una velocidad de entre 115 y 123 kilómetros por hora por una zona limitada a menos velocidad y firme mojado, pero él tiene serias dudas. «Llevo montando en moto desde los 10 años y nunca me ha gustado correr, y menos en mojado, por eso me extraña», señaló el saregano, que añadió: «Después me dijeron que por esa zona pasan animales, o sea, que igual se me cruzó alguno, pero no puedo recordarlo».
A René Barros le falta todo el brazo izquierdo -desde la axila- y casi toda la pierna del mismo lado -sólo tiene 15 centímetros de fémur-, entre otras muchas secuelas, pero no ha perdido su afición por las motos. «Eso se lleva dentro; nada más que pueda tener otra moto, la tendré. Ahora mismo no tengo equilibrio, pero existen motos de tres ruedas», señaló el asturiano, que reconoce que ya se ha montado en el quad con el que aparece en la fotografía que acompaña este texto en los últimos meses. Incluso fue más allá: «Si mi hijo quiere montar en moto cuando sea mayor -ahora tiene mes y medio-, yo trataré de comprarle una, eso está claro».
Eso sí, René Barros tampoco olvida que a consecuencia de ese accidente estuvo al borde de la muerte y recuerda que le debe la vida a unas personas a las que todavía no ha podido agradecérselo. «Sé que cuando tuve el accidente se paró un coche en el que iban dos médicos que viajaban en dirección al aeropuerto para coger un avión. Ellos fueron los que lograron contener las hemorragias y los que consiguieron que llegara vivo al hospital, pero no sé quiénes son y no he podido darles las gracias». René Barros confía en que la sentencia del Tribunal Supremo a su favor «sirva para acabar con el problema de los quitamiedos, que está causando auténticos estragos entre los motoristas y ya han acabado con muchas vidas»

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